terapia

 ¿EN QUÉ CONSISTE ESTA TERAPIA

04 pasos para avanzar en cada sesión:

  1. Lo que se quiere alcanzar

  2. Barreras en el camino

  3. Fortalezas en acción

  4. Reformulación


A diferencia de otras terapias, la psicoterapia positiva es un conjunto de ejercicios específicos que promueven el cambio de actitud y hábitos para enfrentar las dificultades y que están validados clínica y científicamente. Estos van gradualmente favoreciendo la flexibilidad para desarrollar más respuestas a la adversidad y promueven un cambio de hábitos motivado por creencias con significado.

El objetivo es habilitar gradualmente a las personas para que generen tranquilidad y calma como primer paso, y progresivamente, vayan desarrollando las competencias emocionales que les permitan autonomía y seguridad para tomar mejores decisiones. Todo ello, se acompaña del descubrimiento de las barreras que impiden avanzar, así como las fortalezas emocionales que generan la resiliencia. Como resultado, las personas quedan mejor preparadas para enfrentar problemas, desafíos, mejorar las relaciones interpersonales, expectativas laborales, familiares, académicos u otros.

La razón que motiva la consulta y la disposición personal para efectuar los cambios, sumados a la experticia del terapeuta, entregarán la frecuencia con la cual se realizan las sesiones.

Es una terapia que entrega herramientas concretas de desarrollo y que pueden volver a utilizarse toda la vida.

 ¿EN QUÉ SE FUNDAMENTA? 

La psicoterapia positiva se fundamenta en la teoría de las emociones positivas que van al compás del desarrollo de las fortalezas emocionales conocida como la teoría de las fortalezas. Incorpora además, teorías que investigan el funcionamiento óptimo de las personas como la teoría de la Autodeterminación, de la Regulación de Emociones, de la Mentalidad de Crecimiento, Mindfulness, entre otras.

La psicoterapia positiva permite crear nuevos caminos neuronales o hábitos conducentes a mejorar la calidad de vida. Las emociones, positivas o negativas, son todas válidas, siempre y cuando se utilicen en la intensidad y contexto adecuado. Así, por ejemplo, una persona excesivamente optimista puede cometer el error de tomar riesgos innecesarios. O, una persona pesimista, puede limitarse a sí mismo y a otros de avanzar positivamente en el transcurso de la vida.

 

Comprender qué tipo de emociones y fortalezas nos favorecen en una situación específica para colocarlas en acción, con la intensidad adecuada y, de acuerdo al contexto, es lo que se llama regulación de emociones. Desde la perspectiva de la psicología positiva, es lograr sabiduría.